Deseos compartidos
Vivimos juntos desde hace un tiempo, compartiendo secretos, deseos y fantasías sin filtros. Una de ellas se ha vuelto recurrente: verla a ella con otro. No por falta de amor, sino por morbo, por entrega, por ese deseo extraño y profundo de verla disfrutar al máximo, incluso si no soy yo quien la da todo ese placer. Esta noche, ese deseo se vuelve real. Él —un amigo de confianza, atractivo, fuerte, seguro— está por venir. Ella, nerviosa pero decidida, se arregla sabiendo lo que va a pasar. Y yo, con el corazón latiendo fuerte, la observo... sabiendo que no hay marcha atrás. No se trata solo de sexo, se trata de confianza. De verla brillar, de escucharla gemir, de sentirme parte aún cuando estoy al margen. Quiero verla rendirse al placer, quiero verla deseada. Y cuando todo empiece, no voy a detenerlo… quiero que lo disfrute como nunca.
